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Los
jainíes, miembros de una secta religiosa originario de la India,
tenían formas muy curiosas de suicidarse: se cortaban trozos de su
propia carne y se los ofrecían a las aves de rapiña. Pero su
variante preferida era morir de inanición. Estas y otras prácticas
de autosacrificio se recomendaban en textos sagrados de los siglos
XIII al xviI.
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Algunas clínicas japonesas están especializadas en devolver la
virginidad a las mujeres mediante una sencilla y barata operación
quirúrgica.
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Las
babosas son las reinas de la fiesta en el pueblo de Monte Río. Esta
población californiana se ve invadida una vez al año por gran
cantidad de estos gasterópodos, y sus habitantes los aprovechan para
diversas competiciones, como la carrera de babosas, y la elección de
súper babosa: el ejemplar más grande es vestido con una capa púrpura
y paseado por la ciudad en un almohadón, acompañado por la música de
la película Rocky. El acto más popular es el concurso de cocina: las
babosas sirven de ingrediente principal en cócteles, guisos y platos
de pata. Gana la receta más original y sabrosa.
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En
algunas culturas de la antigüedad se solía enterrar a personas vivos
en los cimientos de las futuras construcciones, para proteger el
edificio de posibles infortunios. Cuentan que, cuando fue levantada
la ciudad de Tavoy, en el sur de Birmania, colocaron un delincuente
en el hoyo de cada poste, para alejar a los malos espíritus, Este
rito también fue utilizado por los druidas.
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La
marihuana era de uso común en las reuniones sociales de la antigua
Roma.
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Entre los tre-ba del Tibet, todos los hijos del mismo padre
compartían una única esposa. Así que sólo celebraban una boda por
familia en cada generación.
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En
el siglo XV, los trabajadores de los molinos sustituían los granos
de trigo que los clientes llevaban para hacer harina, por una mezcla
indigesta de polvos minerales y cartílagos de sepias y calamares
secos. Es uno de los primeros antecedentes conocidos de la
adulteración.
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Antes de la batalla, los centuriones romanos pasaban por la
manicura y además se depilaban el vello de las piernas.
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Las
mujeres de Nápoles salían desnudas a la azotea de sus casas, con la
esperanza de que la luna les hiciera aumentar el tamaño de los
senos.
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Algunos patricios romanos, como Craso, César y Pompeyo, tenían
fortunas personales que se acercaban al presupuesto anual militar
del Imperio, estimado en 500 millones de sestercios. En la
actualidad, la mayor fortuna individual de los Estados Unidos no se
aproxima ni de lejos al presupuesto militar de este país,
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Nuestra personalidad está determinada por el grupo sanguíneo, no
por nuestro signo astral, según un estudio del psicólogo japonés
Takeji Furukawa. Las personas de tipo 0 resultan ser los mejores
empleados; las de tipo B se corresponden con gente flexible y amante
de la libertad, y las de tipo A se encuentran a gusto en ambientes
muy estructurados.
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Las
mujeres de los indios Pies Negros, originarios de la actual región
canadiense de Edmonton, mostraban su luto por un familiar fallecido
cortándose el pelo muy corto. Si el fallecido era el marido o un
hijo - no una hija -, no sólo se cortaban el pelo, sino también una
o más falanges de los dedos, y se desgarraban la piel de las
pantorrillas.
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Una
receta de belleza recogida en el Anangaranga, famoso libro erótico
hindú, recomiendo a las mujeres que se pinten el rostro con cenizas
procedentes de piras funerarios, recogidas dentro de un cráneo
humano,
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El
vello corporal se considera tan obsceno en Japón que, incluso en las
revistas eróticas, el del pubis se tapa siempre con un rectángulo
negro.
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En
la corte de Luis XV de Francia, se creó la figura del porta
corbatas, un criado cuyo único cometido era abrocharle y
desabrocharle la corbata al rey.
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En
la Grecia clásica, para saber si una mujer era estéril o no, se
colocaba un ajo en la vagina; y si al día siguiente le olía la boca
a ajo, la mujer se consideraba fértil. De lo contrario, se creía que
sus conductos vitales estaban cerrados.
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Antes de la llegada de los conquistadores españoles, las víctimas
sacrificadas y devoradas cada año por el pueblo azteca oscilaban
entre 15.000 y 250.000, según los expertos.
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Un
20 por ciento de los profesores norteamericanos de biología todavía
cree que los hombres y los dinosaurios convivieron en la misma
época, a pesar de que hubo entre ellos una separación de más de 60
millones de años.
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Hasta hace muy poco, y siguiendo la tradición hinduista, las niñas
podían ser obligadas a casarse a partir de los nueve meses después
de la pubertad, es decir, a los ocho o nuevo años. Esta forma de
matrimonio resultaba un cruel Infanticidio, como lo confirma el
censo oficial del gobierno británico en la India realizado en 1921,
donde se registraron 3.200.000 jóvenes muertas durante el año
anterior a causa de las brutalidades sexuales a las que fueron
sometidas por sus propios esposos.
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La
palabra fornicar deriva del latín fomice, que significa curvatura
interior de un arco, ya que bajo las bóvedas de los puentes y
callejones era donde se podían alquilar los servicios de las
prostitutas romanas.
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En la
España de Felipe III, los juegos de naipes estaban prohibidos por la
ley. Sin embargo, eran muy populares en todas las clases sociales, e
infinidad de españoles se entregaban a los mismos con gran
afición... entre ellos el propio monarca.
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En el
antiguo Egipto, los días se dividían en buenos, amenazadores y
nefastos, según los hechos que en ellos hubieran ocurrido durante la
época en que los dioses moraban en la Tierra. En los días nefastos
la gente no podía bañarse, montar en barca, viajar, comer pescado ni
nada que viniera del agua. Tampoco se debía matar una cabra, un buey
o un pato. Otros días eran recomendables no tener trato carnal con
mujeres, so pena de infección. Y otras veces, era mejor no escuchar
canciones alegres ni pronunciar el nombre del dios Seth, que tenía
fama de pendenciero.
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En
las primeras carreras de caballos, los jefes de las tribus del
desierto africano obligaban a sus équidos a pasar días sin beber una
gota de agua, para después soltarlos, sin jinete, en las
proximidades de un abrevadero. El primero en llegar era el vencedor.
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Uno
de los platos preferidos de los hadzas, población cazadora
-recolectora de Tanzania, es la carroña. Esta se considera un
manjar.
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En
Turín, ciudad del norte de Italia, más de 40.000 personas rinden
culto al diablo.
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A los
indios sirionó del Alto Amazonas, en Bolivia, los tiene sin cuidado
copular delante de otras personas, pero se mueren de vergüenza y
pueden ser severamente castigados si son sorprendidos comiendo en
público.
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Las
mujeres arapesh de Nueva Guinea nunca sienten dolores menstruales.
Al parecer, esto se debe a que permanecen horas sentadas en un trozo
de corteza de árbol húmeda; el frío y las ortigas con las que se
rozan involuntariamente anulan la sensación de dolor.
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Las
madres de la tribu pondos de Sudáfrica están deseosas de que sus
hijos se casen con tantas mujeres como les sea posible, ya que las
recién casadas pasan a ser auténticas esclavas de la suegra.
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En
los harenes sudaneses, tras la pérdida de la virginidad de las
concubinas a manos de los amos, éstos, para ponerlas a salvo de los
instintos de los eunucos - que conservaban su órgano reproductor -,
les colocaban en el interior de la vagina una vara de bambú de 30
centímetros que se sujetaba con correas a las piernas de la mujer.
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En
las islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia, la caza de
cabezas sólo puede hacerse por detrás, ya que, si el agresor ve la
cara del oponente, matarlo seria un asesinato.
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Los
chinos adiestraban a los ciegos para la práctica del masaje con
doble intención. Por una parte, se pensaba que los invidentes tenían
más desarrollado el tacto y, por otra, podían tratar a la clientela
femenina sin pudores.
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La
primera vez que a un pigmeo, acostumbrado a una visión de corta
distancia, se le subió a una cumbre, confundía una manada de
elefantes con moscas,
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Cuando iban al mercado, los verdugos de la antigüedad no podían
poner las manos sobre la mercancía, y tenían que hacer la compra
provista de una vara, con la que señalaban lo que deseaban comprar.
Ello se debía al rechazo que hacia ellos sentía la mayoría de sus
conciudadanos.
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En el
siglo XIV, el calzado de moda en Europa era un zapato puntiagudo
llamado pontáine, con punteras que se alargaban varios centímetros,
acababan en forma de garra de pájaro, o pico de águila. Algunos
incluso tenían forma de pene, lo que motivó que los papas Urbano V y
Carlos V de Francia prohibieran su uso a los católicos. Pero ni
ellos pudieron parar la desvergonzada moda, que se prolongó durante
varios años.
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En la
antigua Grecia, las mujeres no comían con sus maridos, sino que
permanecían recluidas en el gineceo, habitación para mujeres que
estaba situada en la parte posterior de la vivienda. Las únicas
mujeres que podían sentarse a la mesa de los varones eran las
hetairas, cortesanas de alto nivel.
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El 27
de agosto de 1896, estalló entre Gran Bretaña y Zanzíbar - hoy parte
de Tanzania - una guerra que duró 38 minutos.
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El
servicio del agua en Atenas, en el siglo IV, era de tal importancia
que el funcionario que desempeñaba el cargo no era nombrado por
sorteo, sino por elección. Tenía que ser rico, para que de esta
forma pudiera contribuir con sus dracmas al mantenimiento y
construcción de nuevas fuentes.
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Una
ley de Maryland, EE UU, del año 1634 obligaba a las mujeres viudas
que habían heredado propiedades de sus maridos a casarse en un plazo
máximo de seis años. Si no lo hacían, perdían sus pertenencias, que
pasaban al pariente masculino más cercano.
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El
primer anuncio escrito que se conoce data del año 3000 a. de C. Es
el contenido en un cartel encontrado en las ruinas de la ciudad
egipcia de Tebas, que ofrece la recompensa de una moneda de oro a
quien capture y devuelva a su amo un esclavo huido llamado Shem.
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Algunas tribus de indios del Orinoco, en Venezuela, colgaban los
cadáveres en una especie de hamaca durante una semana, y con los
líquidos que goteaban de ellos en el proceso de descomposición, los
curanderos fabricaban un licor que decían que tenía propiedades
mágicas.
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¿Le
interesa un seguro contra satélites? La empresa estadounidense
Complete Equity Markets, de Illinois, ofrece pólizas contra
cualquier accidente producido por un satélite que caiga del espacio.
Si el asegurado muere o resulta herido, él o su familia, en el caso
de que fallezca, recibirán un millón de dólares; si sólo causa daños
en sus propiedades 100,000.
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Los
vikingos, en sus incursiones, no dejaban títere con cabeza. Sin
embargo, en el año 854, cuando Godofredo, jefe de los normandos del
Loira, se encaminaba hacia el monasterio de Redon para saquearlo, se
desencadenó una violenta tormenta. Los vikingos, aterrados, creyeron
que el convento estaba protegido por los dioses, por lo que no sólo
desistieron en el empeño de arrasarlo, sino que además Godofredo
dejó una guardia a sus puertas, para cerciorarse de que ninguno de
los suyos lo saquearía en el futuro.
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Los
cometas, considerados por muchas culturas como anuncios de
infortunios y terribles males, significaban para los zulúes el
presagio de una guerra; para los masais, hambre; para los eghap de
Nigeria, epidemias, y para los tubo del Zaire, la muerte de un jefe
de la tribu.
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Algunas profesiones fuera de la ley en la España del siglo XVII, en
la jerga del momento, eran: grumete (ladrón de domicilios con
escalo), devoto (ladrón de cepillos en las iglesias), apóstol
(especialista en ganzúas), capeador (ladrón de capas en plena vía
pública) y jácaro, jaque o rufo (matón o asesino a sueldo).
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Durante algún tiempo la virginidad de la mujer estaba mal vista y se
consideraba incluso peligrosa para la salud del marido. Por este
motivo, en algunas partes de Oriente, los hombres ricos preferían
desflorar a la novia con una borra de hierro o dejar ese trabajo
sucio para un esclavo.
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Las
mujeres de Esparto, para probar el carácter de los recién nacidos,
en vez de lavados con agua lo hacían con vino. Se creía que, si el
niño era epiléptico o estaba enfermo, caía con convulsiones al
contacto con esta bebida. Otras madres los lavaban con agua helada y
con orina, con el mismo fin.
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En el
norte de Inglaterra, desde el siglo VII hasta bien entrado el XI, a
las mujeres protestonas o que se negaban a permanecer calladas, se
les ponía una especie de bozal metálico sobre la cara y la boca, el
acial, con una mordaza también de metal, que les ocasionaba graves
lesiones en el paladar y la cavidad bucal. Una vez amordazados, eran
paseados por las calles atadas con una cuerda.
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Durante algún tiempo, los nidos hechos de saliva de la solangana, un
ave de Asia Meridional, eran arrancados de las rocas y comprados a
altísimo precio por los chinos e hindúes, para echarlos en el caldo
de gallina y carne.
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Según
informes oficiales de principios de siglo, los dyaks de Bomeo
arrancaban el corazón a los prisioneros para comérselo crudo. Así se
infundían valor.
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En
algunas zonas de Grecia y el sur de Italia, la señal de pulgar
arriba no significa “todo va bien”; es, más bien, un insulto de
carácter sexual.
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Cuando el Imperio Romano alcanzó su máximo esplendor, en el siglo IV,
su red de caminos y carreteros alcanzaba los 80.000 kilómetros.
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Antiguamente, dormir en las posadas era un auténtico peligro para
los viajeros. Muchos posaderos estaban compinchados con los
salteadores de caminos, para que por la noche entraran en la
habitación del huésped, robaran sus pertenencias y lo asesinaran.
Por este motivo, los viajantes solitarios preferían dormir a la
intemperie, al cobijo de una roca o unos matorrales.
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A
pesar de que está totalmente prohibido, algunos indios cuna de
Panamá siguen sacrificando bien enterrándolos vivos, bien
envenenándolos - a los bebés albinos. Antiguamente estos niños de
piel y pelo blancos eran eliminados, debido a que resultaban poco
rentables para la tribu y constituían una carga familiar, ya que al
carecer su piel del pigmento melanina, no podían exponerse al sol.
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Las
mujeres karo-botak, de Sumatra, se introducen en la vagina una bola
de opio como método anticonceptivo.
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Una
de las dietas de adelgazamiento más efectivas puede haber sido la
del norteamericano Ronald Springston. En 1981 necesitaba perder 25
kilos, así que fue a ver a un hipnotizador, con objeto de que éste
le infundiera la auto confianza necesaria para soportar el régimen.
El hipnotizador lo convenció de que tenía la fuerza necesaria para
ponerse a dieta “o incluso para robar un banco". Springston salió de
la consulta hipnotizado, y atracó un banco. Fue detenido pocos días
después, y más tarde condenado a cuatro meses de prisión menor en un
correccional. Cuando salió, había perdido 25 kilos.
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En la
India, a los moribundos y desahuciados se los llevaba al río Ganges
y se les llenaba la boca de tierra, para ahogarlos a continuación en
las aguas sagrados.
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En la
Edad Media, las ejecuciones de presos eran la fuente de un
particular mercado negro; se comerciaba con las sogas de la horca,
que se suponía que poseían abundantes virtudes curativas. También
con el sebo de los ahorcados, para fabricar velas que, según se
creía, podían alumbrar tesoros ocultos; y con la mandrágora, planta
considerada la panacea contra todas las enfermedades, que crecía,
según creencia popular, al pie de los patíbulos, regado con el semen
de los ahorcados.
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En la
Roma U siglo XVI existía una estatua denominada popularmente El
maestro pasquino, donde los ciudadanos solían colgar versos
satíricos en los que se criticaba y ridiculizaba a las principales
figuras del papado y, en ocasiones, al mismísimo Papa. Esta práctico
duró varios siglos.
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La
frase “Ave, César, los que van a morir te saludan”, era
efectivamente pronunciada por los gladiadores en el circo romano.
Pero no se la decían, como mucha gente cree, a Julio César, sino al
emperador Claudio, que reinó en Roma entre los años 41 y 54.
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La
esclavitud era corriente en España en los siglos XVI y XVII. En
algunos casos, a los esclavos que eran más rebeldes o conflictivos,
se les tatuaba la mejilla para distinguir su condición. Las marcas
podían ser una S y un clavo, una flor de lis, una estrella, las
aspas de San Andrés, o el nombre de su amo.
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La
mayoría de los nombres de los Estados Unidos de América derivan del
lenguaje indio: Dakota significa aliados; Oklahoma, el pueblo rojo;
Iowa, los dormidos; Kansas, una brisa cerca del suelo; Kentucky, el
suelo oscuro y sangriento; Illinois, la tribu de los hombres
perfectos; Texas, amigos; ldaho, buenos días; y Mississippi, padre
de las aguas.
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En la
antigua civilización inca, el uso de la coca estaba reservado a las
clases más privilegiadas. Para los campesinos, era un crimen capital
mascar hojas de coca sin autorización.
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En
España, el negocio de los rituales satánicos y las técnicas de vudú
mueven cerca de 2.000 millones de pesetas al año.
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Para
saber si el futuro bebé era niño o niña, los antiguos egipcios
hacían orinar a la mujer en trigo y cebada. Si el trigo crecía más
rápido que la cebada, el fruto sería un varón, y viceversa.