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Los talibanes
En
el Sur de Asia Central y sin acceso al mar se
encuentra Afganistán, un país caracterizado por
una dictadura fundamentalista donde la violencia
no tiene límites y las violaciones de los
derechos humanos son constantes.
Nota histórica. Históricamente el país, ha sido
objeto de largas y sucesivas dominaciones
extranjeras: persas, griegos, mongoles y turcos.
No es hasta mediados del s. XVIII, con Ahmad
Shah Durrani como soberano, que se constituye
como una entidad política. En el s. XIX, fue
escenario del enfrentamiento entre los imperios
británicos y ruso, siendo amenazada su
integridad territorial.
Es Abd al-Rahman, entronizado por los
británicos, quien forja el moderno Estado
unificado, independiente de Gran Bretaña. En
1973, protagoniza un golpe de Estado y proclama
la República. En 1978 en un nuevo golpe de
Estado este es derrocado por Muhammad Taraki,
miembro del Partido Democrático Popular y, pro
soviético. Taraki aumenta los lazos con la URSS,
lo que comporta la aparición de unos grupos
guerrilleros musulmanes anticomunistas, los
mujaidins. En 1979, Hafizulla Amin derroca a
Taraki y la acción de las guerrillas aumenta.
Ese mismo año, la URSS invade Afganistán y
proclama presidente de la República a Babrak
Karmal. En 1989, en cumplimiento de los acuerdos
de Ginebra, los soviéticos se retiran del país.
A partir de ese momento, las diversas facciones
musulmanas se enfrentan en una guerra civil para
conseguir el predominio en la composición del
gobierno del nuevo Estado islámico. En 1994
surgen los Talibán y se convierten en una de las
más poderosas facciones contrarias al gobierno.
La instrucción militar y el fanatismo religioso
les lleva a iniciar una ofensiva armada
consiguiendo diferentes victorias militares.
La sharia. En septiembre de 1996 los Talibán
conquistan Kabúl. Una vez conquistada la
capital, el gobiernos de los taliban se vuelca
en reordenar el país según los preceptos
religiosos, con el objetivo de establecer el
Estado más puro del Islam. Imponen la aplicación
de la sharia, rígida ley islámica que hace una
severa interpretación del Corán:
Las mujeres no tienen derecho a estudiar ni a
trabajar, han de llevar el «chador».
Los hombres están obligados a llevar barba y
turbante.
Los residentes están obligados a rezar.
Se prevé la lapidación para adúlteros, la
amputación de manos y pies para ladrones y la
muerte por operar a las mujeres.
Hombres y mujeres han de viajar por separado en
el transporte público.
La prensa tiene prohibido fotografiar a las
mujeres.
No se puede jugar a fútbol ni tampoco ver
videos.
Los cines están cerrados por ser convertidos en
mezquitas de oración.
Está prohibido el funcionamiento de las
estaciones de televisión y prohibido que la
población escuche música por la radio.
Situación actual. La expectativa de vida de vida
de los hombres es de 44 años y de 43 años para
las mujeres. La mortalidad infantil afecta a 1
de cada 8 niños. La tasa de alfabetización es
del 30%, las mujeres apenas llegan al 13’5%.
Como consecuencia de la guerra, en la capital no
hay ni agua ni luz, así como la población sufre
el problema de las minas terrestres, según la
Cruz Roja, Afganistán es uno de los países del
mundo más afectados por las minas. Actualmente
la situación no deja de ser muy grave y
preocupante. Es el país menos avanzado del
mundo, fuera de África, que vive una guerra
ininterrumpida desde 1.979. Es un claro ejemplo
de estado desintegrado y frágil en el que no
existen las instituciones. Es un país dominado
por el fanatismo religioso fundamentalista, que
se ha impuesto por la violencia y que impacta
muy especialmente sobre las mujeres afganesas y
los derechos humanos.
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