Los Incas
Los Incas, sus orígenes,
su evolución y la
conquista española
Introducción:
Los
pueblos que habitaban
América antes de la
conquista europea tenían
diversas formas de
organización económica,
social y política.
Algunos habían
desarrollado sociedades
urbanas y otros sólo
practicaron una
agricultura simple o
eran cazadores y
recolectores. Los
aztecas y mayas, en la
región mesoamericana, y
los incas, en la andina,
desarrollaron sociedades
urbanas. En estas
sociedades, la
construcción de
complejas obras de riego
y la aplicación de
técnicas agrícolas
habían favorecido el
crecimiento constante de
la producción agrícola y
de la población. Se
habían desarrollado las
ciudades y la
organización social
estaba fuertemente
jerarquizado.
Entre los aztecas y los
incas, como entre los
mayas, los guerreros y
los sacerdotes
conformaban el grupo
privilegiado y ejercían
el gobierno. La mayoría
de la población,
compuesta por campesinos
y trabajadores urbanos,
debía entregar fuertes
tributos en productos y
trabajo. Estas
sociedades estaban
organizadas y gobernadas
por fuertes Estados
teocráticos, llamados
así porque toda la
autoridad residía en los
sacerdotes y porque el
jefe del Estado era
considerado como un
dios. Por esto, las
primeras ciudades se
organizaron alrededor
del centro ceremonial o
templo. Los templos
eran edificios que
tenían funciones
religiosas y también
económicas, dado que
almacenaban y
distribuían los
productos tributados por
los campesinos.
A la
llegada de los
españoles, las únicas
sociedades urbanas que
existían en América eran
la azteca y la inca; la
cultura maya había
desaparecido en el siglo
XI d.C.
La
mayoría de los
pobladores de América
vivían de una
agricultura simple, de
la caza y de la pesca de
animales y de la
recolección de frutos.
Muchos de estos pueblos
eran nómadas y
prácticamente no existía
la división del
trabajo. Estaban
distribuidos a lo largo
de todo el continente
americano, desde Alaska
hasta Tierra del Fuego.
La organización
jerárquica de la
sociedad. Las
sociedades azteca e inca
fueron sociedades
urbanas que tuvieron una
organización económica,
políticas social del
mismo tipo que las
sociedades .urbanas que
existieron en el Cercano
Oriente desde el 3000 a.
C. Los americanos
también desarrollaron
sistemas de escritura y
de numeración; la
religión fue la
manifestación espiritual
más importante y regía
la mayor parte de los
actos de la vida
cotidiana de la
población; y el arte
alcanzó una elaborada
complejidad.
Los Incas, sus orígenes,
su evolución y la
conquista española

Los Pucarás de
Tilcara en la provincia
de Jujuy (Argentina),
fueron construídos de
piedras y tenían una
función militar,
formaban parte de la red
del Camino del Inca en
territorios calchaquí y
diaguitas. La red del
Camino del Inca abarcaba
unos 40.000 km. de
largo. A través de él se
logró unir a mas de cien
poblaciones difundiendo
sus creencias, religión
y lengua (quechua)
Los
Incas:
Machu Pichu y el Cuzco:
El Cuzco
ocupa un valle situado a
3.400 metros sobre el
nivel del mar. Se
atribuye al Inca
Pachacutti (1438-1471)
la reconstrucción del
Cuzco como una ciudad
monumental En ella se
instalaron grandes
almacenes de granos,
barrios, un complejo
sistema de riego y
depósitos de todo tipo.
Los templos y los
pucarás (construcciones
militares) ocuparon un
lugar preponderante en
la ciudad. La
construcción de Machu
Pichu fue un claro
ejemplo de ello. Fue
construida en el Cuzco a
alturas casi
inaccesibles, con fines
religiosos y militares.
Segú
n la leyenda fueron
cuatro hermanos los
fundadores de la familia
Inca. A Manco Capac
considerado como héroe y
un dios, fue el fundador
del Cuzco, la ciudad
capital del imperio
Inca. A partir de Manco
Capac se le sucedieron
13 incas en el gobierno,
el último fue Atahualpa
quien reinaba cuando
llegaron los españoles.
Los incas
constituyeron un
poderoso imperio que
logró la expansión
territorial en la época
en que Colón iniciaba su
viaje hacia lo
desconocido. Abarcó
desde las sierras de la
actual Colombia hasta el
norte de Chile y de la
Argentina, y desde la
costa del océano
Pacífico hasta el este
de los bosques del río
Amazonas. Los incas eran
un pueblo originario de
las sierras y desde allí
dominaron, mediante la
guerra de conquista, a
los pueblos de las otras
zonas. Establecieron la
capital de su imperio en
la ciudad de Cuzco, a la
que consideraban el
centro del universo. El
imperio, que ellos
llamaban Tahuantinsuyo
-que quiere decir las
cuatro partes del
mundo-, estaba dividido
en cuatro regiones, las
que, a su vez, se
subdividían en
provincias. Al frente
del imperio estaba el
Inca, y las zonas
conquistadas estaban
dirigidas por los
curacas o gobernadores
de provincia.
Organización económica y
grupos sociales
La agricultura fue la
base de la economía del
imperio incaico. La
producción era muy
variada y los cultivos
más importantes eran el
maíz y la papa. Los
incas aplicaron
diferentes técnicas
agrícolas que mejoraron
el rendimiento de los
cultivos. En la zona
árida de la costa usaron
el guano -excremento de
aves marinas- como
fertilizante de las
tierras y construyeron
canales de riego. En el
interior, sobre las
laderas de las sierras,
cultivaban en terrazas.
Además, el dominio de
pueblos que habitaban
diferentes zonas les
permitió obtener,
mediante el pago de
tributos, productos que
no había en su propio
hábitat. En la sociedad
incaica se podían
diferenciar varios
grupos sociales.
La
nobleza real incaica
estaba formada por los
sacerdotes, los
guerreros y los
funcionarios.
Controlaban el Estado y
vivían de los tributos
que entregaban los
campesinos. A este
grupo social pertenecía
el Inca. Los curacas, o
nobles de provincia,
eran los nobles que
gobernaban a los
campesinos organizados
en comunidades
(ayllus). Su
instrucción se realizaba
en el Cuzco. Eran los
responsables de recibir
los tributos de los
ayllus, que luego
entregaban al Estado
incaico.
El ayilu
era la comunidad de
campesinos unidos por
vínculos familiares, que
tenían antepasados en
común y habitaban un
mismo territorio. El
Estado entregaba tierras
a cada comunidad para su
subsistencia.
Anualmente, un
funcionario local
asignaba parcelas a cada
familia según el número
de sus componentes.
Pero los campesinos no
eran propietarios de las
tierras y estas parcelas
eran trabajadas
colectivamente por todos
los miembros de la
comunidad. El ayllu
debía entregar fuertes
tributos en productos y
en trabajo al Estado y a
los curacas.
En las
laderas de la sierras,
el cultivo en terrazas
permitió un mejor
aprovechamiento de la
tierra fértil y facilitó
el riego. Como técnica
de labranza el palo
cavador y una maza de
cabeza de piedra, no
conocían la rueda.
La cría
de llamas y de alpacas
fue una actividad
importante en la
economía incaica. De
ella obtenían lanas,
carne y se usaban como
animales de trabajo. La
llama aunque no soporta
más de 45 Kg. de peso
soporta las grandes
alturas.
Entre los
incas las tierras se
dividían en tres zonas:
las tierras de las
comunidades, cuya
producción alimentaba a
las familias campesinas,
la del Inca que
mantenían al Inca , a
los sacerdotes y el
ejército, y las del Sol,
con las que se mantenía
el culto a los dioses.
Los campesinos debían
obligatoriamente
trabajar en todas.
El Estado
Incaico
El
Estado incaico fue
teocrático porque el
emperador, el Inca, era
reconocido como el hijo
del Sol, el dios más
importante. Un consejo
de nobles y sacerdotes,
llamados orejones y
pertenecientes a la
familia real, asesoraba
al Inca en las tareas de
gobierno.
La gran
expansión del imperio
fue posible por la
cuidada organización de
la fuerza militar. Para
facilitar el
desplazamiento de sus
ejércitos, los incas
construyeron una vasta
red de caminos. La
existencia de tambos o
postas a lo largo de
esos caminos servía para
el descanso de las
tropas en campaña y para
el recambio de animales
y armas.
Todos los
pueblos que pertenecían
al imperio tenían la
obligación de entregar
al Estado una
determinada cantidad de
alguna materia prima o
de productos
manufacturados, según la
producción
característica de cada
zona.
Además,
la población estaba
obligada a realizar
trabajos individuales en
beneficio del Estado,
los curacas o los
sacerdotes. Por esto,
personas y productos
recorrían también
permanentemente el
Camino del Inca.
Redistribución y
reciprocidad
La sociedad incaica
funcionaba sobre la base
de la reciprocidad y la
redistribución.
La
reciprocidad era común
entre las comunidades de
campesinos de la región
andina.
Consistía
en la práctica entre
todos los miembros de
una comunidad. Por
ejemplo, los habitantes
de un ayllu se ayudaban
entre sí a sembrar y a
cosechar en las parcelas
de subsistencia; y, en
ocasión de un
matrimonio, toda la
comunidad ayudaba a
levantar la casa de los
recién casados. Los
incas incorporaron el
principio de
reciprocidad de los
ayllus como una de las
bases del funcionamiento
económico y social de su
imperio.
La
redistribución suponía
el reconocimiento por
parte de los campesinos
de los diferentes
niveles de autoridad que
existían en la
sociedad. Los ayllus
entregaban los tributos
a los curacas, y los
bienes tributados se
acumulaban en depósitos
reales que estaban en
aldeas, caminos y
ciudades. Allí eran
contabilizados por
funcionarios
especializados que
comunicaban a los
administradores del
Cuzco las cantidades de
cada producto mediante
el uso de quipus,
contadores hechos con
tiras de cuero en las
que se realizaban
nudos. De este modo, el
Inca conocía las
cantidades de excedente
y en qué regiones del
imperio sobraban o
faltaban determinados
productos. Cuando
algunos pueblos del
imperio no podían
satisfacer sus
necesidades básicas
porque las regiones en
las que vivían habían
sido afectadas por malas
cosechas u otras
catástrofes, el Estado
incaico redistribuía una
parte de los alimentos,
materias primas y
productos manufacturados
almacenados. También
utilizaba los bienes
acumulados para costear
los gastos de las
constantes expediciones
militares, y para
premiar los servicios
realizados por algunos
funcionarios
generalmente nobles.
Los
tributos de las
comunidades campesinas
dados al Estado eran de
tres tipos:
1.
Trabajos
colectivos en las
tierras del Inca
2.
Trabajos
individuales periódicos
y rotativos a los que
llamaban mita, con este
sistema se construían
puentes y caminos.
3.
Las
comunidades debían
entregar a los curacas
alimentos, materia
primas y productos
manufacturados.
PRESAGIOS
Y PROFECÍAS DE LA
DERROTA INDÍGENA
Los incas creían en
muchos dioses. El dios
Viracocha era
considerado el dios de
la vida, del Sol y de la
Luna. Todos los demás
dioses estaban
subordinados a él. Al
Sol se le atribuía los
beneficios que hacía
prosperar la
agricultura.
La
llegada de los europeos
a América fue anticipada
por presagios y
profecías de origen
azteca e inca. De los
aztecas han llegado
hasta nosotros
fragmentos escritos. En
el caso de los incas,
que no tenían escritura,
las noticias provienen
de la tradición oral
indígena y de los
testimonios que dejaron
los cronistas de la
época.
Los
presagios aztecas
anunciaban que el
retorno del dios
Quetzalcoátl se
produciría al final del
reinado de Moctezuma y
lo haría bajo la forma
de un hombre blanco.
Antes de su llegada
-afirmaban- ocurrirían
una serie de fenómenos
naturales y
catástrofes. Los
testimonios así lo
enunciaban:
"De aquí
a muy pocos años
nuestras ciudades serán
destruidas y asoladas,
nosotros y nuestros
hijos muertos..."
Y
prevenían al emperador:
"perderéis todas las
guerras que comiences y
otros hombres con las
armas se harán dueños de
estas tierras..."
Las
profecías comenzaron a
cumplirse a los tres
años de la ascensión de
Moctezuma al trono. En
1510 se sucedieron un
eclipse de Sol y la
aparición de un cometa.
Al poco tiempo Hernán
Cortés desembarcó en las
costas de México... y no
pasó mucho tiempo hasta
que los indígenas
tomaron conciencia de
que no era precisamente
el dios que aguardaban.
En el
imperio de los incas la
llegada de los españoles
también fue precedida
por presagios y
profecías. Se
anunciaban fenómenos
naturales: rayos,
cometas y cambios en el
color del Sol y la
Luna. El cronista
Garcilaso de la Vega
cuenta al respecto:
"Hubo
grandes terremotos y
temblores de tierra (a
poco de arribar los
españoles) que, aunque
en el Perú son
frecuentes, notaron que
los temblores eran
mayores que los
ordinarios, y que caían
muchos cerros altos."
Los incas
esperaban también el
retorno de un dios
salvador, Viracocha.
Por ello cuando tuvieron
noticias de la llegada
de Pizarro, muchos
creyeron que era la
esperada divinidad:
"Quién
puede ser sino
Viracocha... era de
barba negra y otros que
lo acompañaban de barbas
negras y bermejas".
Pero los
españoles pronto
disiparon la ilusión de
los incas, según lo
afirmaba un cronista de
origen indígena:
"Pensábamos que era
gente grata y enviados
de Viracocha, pero
paréceme que ha salido
al revés, hermanos, que
estos que entraron a
nuestras tierras no son
hijos de dios sino del
demonio."
LOS
PRIMEROS ASENTAMIENTOS
ESPAÑOLES
Los
primeros asentamientos
españoles se ubicaron en
las islas Antillas.
Desde la ciudad de Santo
Domingo en la isla que
Cristóbal Colón llamó La
Española -actual
territorio de Santo
Domingo y Haití-, se
organizaron la primera
recolección de oro
americano y la conquista
de las islas adyacentes
y del continente.
Entre
1492 y 1520, los
españoles no obtuvieron
de los territorios
conquistados las
riquezas esperadas
-especias y grandes
cantidades de oro sino
sólo perlas, algo de
azúcar y una escasa
cantidad de oro. Pero
el oro que los españoles
encontraron en las
Antillas era de aluvión:
pepitas arrastradas por
los cursos de los ríos
desde algún yacimiento
superficial y poco
abundante. Los
aborígenes fueron
obligados a recolectar
el metal precioso. Los
indígenas antillanos no
opusieron resistencia
armada a los
conquistadores, pero en
pocos años casi todos
ellos desaparecieron.
Un gran número de estos
indígenas murieron a
causa de las
enfermedades
transmitidas por los
europeos. Además, la
dominación a que se los
sometió, provocó en
muchos de ellos el deseo
de no tener hijos, con
lo que disminuyó
drásticamente el índice
de natalidad.
A partir de 1510, La
Española perdió
importancia y Santiago
de Cuba se transformó en
el centro de las
operaciones coloniales
españolas. Desde allí,
en febrero de 1519,
partió Hernán Cortés, al
mando de 11 naves y 600
hombres, con destino a
la tierra firme del
continente, a la
búsqueda de las
fabulosas riquezas en
oro mencionadas por los
indígenas.
LA CONQUISTA DEL
PERÚ
Desde su asentamiento en
Panamá los españoles
comenzaron al explorar
la costa del Pacífico
hacia el sur. El
hallazgo de piezas de
oro los animó a
emprender nuevas
expediciones.
En
noviembre de 1532,
Francisco Pizarro, con
200 hombres, llegó a
Cajamarca, donde
acampaban 30.000 incas
al mando del emperador
Atahualpa. Pizarro
pensaba aprovechar a su
favor la división
interna entre los incas,
enfrentados en una
guerra civil en la que
dos hermanos
descendientes del Inca
-Atahualpa y Huascar- se
disputaban el trono.
A pesar
de la inferioridad
numérica, Pizarro
convenció al jefe inca
para parlamentar y lo
tomó prisionero. Al ver
a su soberano cautivo,
muchos soldados se
dejaron matar sin
defenderse. La orden de
Atahualpa de matar a
Huascar, que dominaba el
sur del imperio,
facilitó la alianza
entre grupos incas y los
españoles. Finalmente,
en noviembre de 1532,
Pizarro entró al Cuzco,
capital del imperio, y
reconoció como emperador
a un miembro de la
nobleza inca. De este
modo, Pizarro obtuvo el
apoyo de un sector de la
sociedad conquistada.
En el
Perú, la capital
española no se superpuso
-como en México- a la
indígena. En 1535
Pizarro fundó Lima, la
Ciudad de los Reyes. La
ciudad fue establecida
cerca de la costa para
asegurar las
comunicaciones con las
otras tierras de
españoles, situadas
sobre el Pacífico, y
también por temor a
instalarse en una región
tan aislada como la del
Cuzco. Las grandes
cantidades de oro y de
plata que los españoles
obtuvieron en el Perú
hicieron de esta región
la más importante de
todas las conquistadas
por España en América.
Las
sublevaciones indígenas
y las luchas entre los
mismos conquistadores,
ávidos de enriquecerse
rápidamente -y que le
costaron la vida al
propio Pizarro-,
obligaron la
intervención de la
corona, que en 1544 creó
el Virreinato del Perú.
EL
IMPACTO DE LA CONQUISTA
La
invasión europea produjo
un tremendo impacto
entre los pueblos que
habitaban América. Para
estas sociedades que
habían vivido aisladas
del resto del mundo, los
europeos representaban
algo totalmente
desconocido. Toda su
vida cambió a partir de
la conquista. Su
organización económica,
social y política, sus
creencias religiosas, su
visión del mundo y las
costumbres de su vida
cotidiana, se
derrumbaron.
La
desestructuración de la
economía
La
conquista española
alteró el funcionamiento
y la organización de las
economías indígenas.
En el Perú, por ejemplo,
el triunfo español
alteró el sistema basado
en la reciprocidad y la
redistribución. Los
conquistadores ocuparon
el lugar del Inca en la
jerarquía social. Las
comunidades continuaron
obligadas a entregar
tributos y los curacas
fueron mantenidos como
los funcionarios
encargados de controlar
el cumplimiento de la
obligación y el
almacenamiento de los
productos. Pero los
españoles quebraron el
principio de la
redistribución: el
excedente que los
curacas entregaban a los
conquistadores no volvía
a las comunidades.
Además, con la
introducción de la
moneda y el mercado, los
españoles destruyeron el
principio de la
reciprocidad: los
indígenas dejaron de
intercambiar productos
entre comunidades de
acuerdo con lo que cada
una producía y se vieron
obligados a comprar y
vender.
La
destrucción de las
religiones indígenas
:
Cuando los españoles
llegaron a México, se
encontraron con una
civilización que tenía
una religión muy
diferente de la
cristiana. Lo que más
impactó a los
conquistadores fue la
poderosa religión
estatal que rendía culto
a las principales
divinidades indígenas a
través de sacrificios
humanos que eran
acompañados de diversos
ritos. De acuerdo con
su mentalidad de hombres
europeos de¡ siglo XVI,
la entendieron como una
religión demoníaca -que
rendía culto al demonio
y a las fuerzas del mal-
y se propusieron su
completa destrucción.
Los
conquistadores y los
misioneros -sacerdotes y
religiosos que llegaban
a América con la misión
de evangelizar, es
decir, de enseñar a los
indígenas los principios
de la que consideraban
la verdadera fe: la
religión cristiana- se
propusieron extirpar la
idolatría (porque los
europeos llamaron ídolos
ii los dioses de los
aborígenes). La muerte
de los emperadores
azteca e inca contribuyó
a que esas sociedades
perdieran confianza en
sus dioses: con la
muerte de Moctezuma o de
Atahualpa, no sólo
desaparecían los jefes
del Estado sino también
los hijos del Sol, su
protector. Otra forma
en que los españoles se
propusieron reemplazar
las creencias
tradicionales indígenas,
fue la edificación de
iglesias en los lugares
en los que antes habían
existido templos o
centros de culto.
Durante los primeros
tiempos y terminada la
etapa de la resistencia
armada, los misioneros
fueron optimistas porque
los indígenas parecían
aceptar a la nueva
religión y recibían en
masa los sacramentos del
bautismo y del
matrimonio. Sin
embargo, al poco tiempo
comenzaron a advertir
que la aceptación del
cristianismo era sólo
superficial ya que, a
escondidas de los
españoles, continuaban
realizando los ritos de
su culto tradicional.
Las
causas de la derrota
Un proceso tan complejo
como la conquista de un
continente no puede
explicarse por un solo
factor. Si tenemos en
cuenta que un pequeño
número de europeos
lograron dominar en muy
poco tiempo a
comunidades muy
numerosas y que habían
alcanzado un elevado
nivel de organización
social, ¿Como explicar
que los 200 hombres de
la expedición de Cortés
conquistaran tina región
habitada por más de 10
millones de personas?
Sin duda influyeron
factores técnicos como
la superioridad de las
armas de fuego, y el
terror que producían las
explosiones de pólvora y
los caballos. Otros
factores serían de tipo
religioso, como las
leyendas que hablaban de
la llegada de enviados
de los dioses.
Pero tal
vez haya que prestarle
particular atención a un
elemento de tipo
político: la
organización imperial y
militarista de los
aztecas e incas. Si
bien esto puede aparecer
como un símbolo de
fortaleza, también lo es
de debilidad.
Muchos de
los pueblos dominados
por los aztecas y los
incas colaboraron con
los europeos convencidos
de que ése era el medio
para liberarse de
quienes les exigían
pesados tributos.
Además, la organización
imperial muy
centralizada de los
incas, por ejemplo,
facilitó el triunfo de
los españoles. Éstos
atacaron directamente la
cabeza del imperio -el
Inca y el Cuzco- y
frente a la derrota de
ésta, el poderío inca
sucumbió. Los españoles
aprovecharon la
situación y mantuvieron
parte de la estructura
de dominio impuesta por
los incas, pero se
ubicaron ellos a la
cabeza de esa
estructura.
El
derrumbe demográfico
Antes de
la llegada de los
europeos, la población
americana no estaba
distribuida de manera
uniforme por el
continente. Las zonas
más densamente pobladas
eran las de las
civilizaciones urbanas
de MesoAmérica y la
región andina. En esas
dos zonas, la población
aumentaba a medida que
mejoraban las técnicas
de cultivo y crecí-,in
el intercambio y los
centros urbanos. La
conquista interrumpió
bruscamente esta
tendencia y diezmó la
población indígena.
El
derrumbe demográfico se
produjo por un conjunto
de factores que actuaron
de manera simultánea:
las muertes provocadas
por la violencia de los
conquistadores; la
desorganización de la
vida económica, que hizo
disminuir la producción
de alimentos, provocando
hombrunas; la
explotación del trabajo
indígena en las minas;
la desorganización de la
vida familiar
tradicional; los efectos
devastadores de las
epidemias de
enfermedades infecciosas
como la viruela, frente
a las que los indígenas
no tenían desarrolladas
defensas orgánicas.
También influyeron
facto)res de tipo
psicológico, como la
pérdida del deseo de
vivir en un mundo que se
derrumbaba, donde todo
lo conocido iba
desapareciendo.
A lo
largo de los siglos XVII
y XVIII, los indígenas
que sobrevivieron la
conquista se
transformaron -en su
mayoría- en campesinos.
Algunas comunidades o
individuos llegaron a
competir con los
europeos por los
beneficios producidos
por la economía colonial
americana.
DIFERENTES VISIONES DE
LA CONQUISTA:
La visión
de los conquistadores
La
conquista del Nuevo
Mundo fue impulsada por
instituciones como los
Estados monárquicos, la
Iglesia Católica y las
grandes compañías
comerciales. Pero la
importancia de estas
instituciones no debe
hacernos olvidar que los
protagonistas de este
proceso histórico fueron
los conquistadores,
hombres reales, de carne
y hueso. ¿Quiénes fueron
estas personas? ¿Qué
motivos los impulsaron a
cruzar el océano, pese a
los riesgos que la
empresa suponía? ¿Cuál
fue la visión que estos
hombres tuvieron al
tomar Contacto con una
realidad geográfica y
humana tan diferente de
la propia?
Los
conquistadores eran
hombres con poca o
ninguna fortuna en
tierras o en dinero,
aunque algunos de ellos
eran de origen noble.
Llegaron a América
esperando lograr en el
Nuevo Mundo los
objetivos que en Europa
les resultaban
inaccesibles. Estos
objetivos eran la
riqueza, el prestigio
social y su contribución
a la misión cristiana de
evangelizar a los
indígenas americanos.
Sobre
todo en los primeros
años de la conquista,
los conquistadores
imaginaban que iban a
alcanzar sus utopías sin
conflicto. Esperaban
que las riquezas fueran
la base de una posición
de reconocimiento social
en tierras americanas; y
que, al regresar a
España, la fortuna y el
prestigio social recién
adquiridos estuvieran
legitimados por su
servicio prestado a la
expansión del
cristianismo. Sin
embargo, en la práctica,
la mayoría de los
conquistadores no
realizó sus utopías.
Los
conquistadores se fueron
diferenciando entre sí.
Rápidamente, entre ellos
se establecieron
diferencias de jerarquía
y autoridad: los que
actuaban en México y en
Perú obtenían mayores
recursos económicos que
los que actuaban en las
islas del Caribe. Pero,
en el continente, sólo
un reducido grupo de
hombres relacionados
directamente con los
jefes de las
expediciones
(sucesivamente, Colón,
Velázquez, Cortés,
Pizarro, Valdivia, por
ejemplo) obtuvieron el
título de encomenderos.
A los encomenderos se
les confiaban porciones
de población indígena y
se les otorgaba el
derecho de obtener de
ella tributos, emplearla
como mano de obra en sus
empresas particulares
(minería, plantaciones,
talleres textiles, entre
otras), y recibir el
pago de sus jornales si
trabajaban fuera de la
encomienda. Estos
beneficios se otorgaban
teóricamente a cambio de
la obligación de
evangelizar a los
indígenas encomendados.
Como resultado de esta
diferenciación, muchos
conquistadores vieron
cerrado su acceso a los
niveles superiores de
riqueza y prestigio
social. Fueron
frecuentes las intrigas
políticas y los
enfrentamientos armados
entre grupos que se
oponían a los
conquistadores más
poderosos.
La visión
de los vencidos
La conquista violenta
significó para los
indígenas un gran
sufrimiento espiritual.
Su mundo y sus
tradiciones se
desmoronaron. Algunos
historiadores
denominaron a este
impacto en la mentalidad
de los pueblos
americanos como el
traumatismo de la
conquista.
Para los
vencidos, la derrota
tuvo un carácter
religioso y cósmico: se
sintieron abandonados
por sus dioses. La
caída de Tenochtitlán
por ejemplo, no fue solo
una derrota militar
significaba también la
caída del reino del
Sol. Los dioses habían
muerto o eran débiles
ante el avance de la
nueva fe cristiana que
imponen los
conquistadores.
Las
nuevas condiciones de
existencia impuestas por
los europeos provocaron
la desvalorarización de
los americanos. El
alcoholismo se difundió
como una epidemia. El
desgano vital, producido
por la falta de
incentivos pira vivir en
un mundo hostil, lleva
muchos a un estado de
autoabandonarse incluso
a la disminución de la
natalidad.
Para
Nathan Wachtel
-historiador francés
contemporáneo-,
"saqueos, masacres,
incendios, es la
experiencia del fin de
un mando. Pero se trata
de un fin sangriento, de
un mundo asesinado".
Que sabes de la
aculturación ?
Cuando
dos culturas se ponen en
contacto se establece
entre ellas una serie de
relaciones que modifican
a ambas. En el proceso
de la conquista europea
en América se
relacionaron dos
culturas que, hasta ese
momento, se habían
desarrollado por
separado, sin que una
tuviera noción de la
existencia de la otra.
Frecuentemente las
culturas que entran en
contacto no se enfrentan
en condiciones de
igualdad. En ocasiones,
por circunstancias
diversas, una cultura
tiene la fuerza
suficiente como para
imponerse sobre la
otra. La conquista de
América fue una historia
de vencedores y
vencidos. Unos lograron
imponer su dominio sobre
los otros. En la
relación entre sus
culturas ocurrió algo
similar. La cultura
europea derrotó a la
indígena.
El
concepto de cultura se
refiere a la forma en
que los miembros de un
grupo de personas
piensan, creen y viven,
la manera en que
resuelven sus problemas,
sus manifestaciones
artísticas y su vida
espiritual, las normas y
acuerdos que
establecen. Por esto,
cuando se produce un
choque entre culturas,
se enfrentan todos los
aspectos de la vida
social de los pueblos en
lucha.
En las
ciencias sociales como
la antropología y la
historia, por ejemplo
se
utiliza el término
aculturación para
explicar procesos como
el de la conquista de
América, en el cual una
cultura se modificó por
el contacto violento con
otra, y en ese proceso
de modificación perdió
los rasgos más
importantes que le eran
propios. En un proceso
de aculturación, el
pueblo vencido pierde su
identidad cultura¡
tradicional e incorpora
a su visión del mundo
muchos elementos de la
cultura de los
vencedores. El
resultado final de este
proceso es la imposición
de los rasgos
principales de la
cultura vencedora a la
cultura vencida.
---------------------------------------------------
UNA INDÍGENA,
PREMIO NOBEL DE LA
PAZ:
La indígena Rigoberto
Menchú recibió el 1 0 de
diciembre de 1992, en
Suecia, el Premio Nóbel
de la Paz por su ardua
lucha por la defensa de
los derechos indígenas y
humanos en general, de
su país y de¡
continente.
"Este
Premio Nóbel lo
interpreto primero como
un homenaje a los
pueblos indígenas
sacrificados y
desaparecidos por la
aspiración de una vida
más digna, justo, libre,
de fraternidad y
comprensión entre los
humanos, A los que ya no
están vivos para
albergar la esperanza de
un cambio de lo
situación de pobreza y
marginación de los
indígenas, relegados y
desamparados en
Guatemala y en todo el
continente americano,
"Reconforta esto
creciente atención,
aunque llegue 500 años
más tarde, hacio el
sufrimiento, la
discriminación, lo
opresión y explotación
que nuestros pueblos han
sufrido, pero que
gracias a su propia
cosmovisión y concepción
de lo vida han logrc7do
resistir y finalmente
ver con perspectivos
promisorias, cómo, de
aquellas raíces que se
quisieron erradicar
germinan ahora con
pujanza, esperanzas y
representaciones paro el
futuro.
'Implica también una
manifestación de/
progresivo interés y
comprensión
internacional por los
Derechos de los Pueblos
Originarios, por el
futuro de los más de 60
millones de indígenas
que habitan nuestra
América y su fragor de
protesta por los 500
años de opresión que han
soportado. Por el
genocidio incomparable
que han sufrido en todo
esta época, de/ que
otros países y las
élites en América se han
favorecido y aprovechado
"Libertad
paro los indígenas
dondequiera que estén en
América y en el mundo,
porque mientras vivan,
vivirá un brillo de
esperanza y un pensar
original de la vida!
"Los manifestaciones de
júbilo de los
Organizaciones Indígenas
de todo el continente y
los congratulaciones
mundiales recibidos por
el otorgamiento del
Premio Nobel de lo Paz,
expresan claramente la
trascendencia de esto
decisión. Es el
reconocimiento de una
deudo de Europa para con
los pueblos indígenas
americanos; es un
llamado a la conciencia
de la Humanidad para que
se erradiquen los
condiciones de
marginación o las que
los condenó el coloniaje
y la explotación de los
no indígenas, y es un
clamor por la vida, la
paz, la justicia, lo
igualdad y hermandad
entre los seres
humanos."
(Fragmento del discurso
de Rigoberta Menchú en
el acto de entrega del
Premio Nóbel de la Paz.)