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La entrometida y vividora Iglesia Católica
por José Maúrtua
Hasta cuando la Iglesia
Católica se seguirá inmiscuyendo y viviendo de la cosa
pública y entrometiéndose en la política?
Sin el menor rubor en la
cara y con la seguridad que emana del oscuro poder
proveniente del inconstitucional y nunca discutido
Concordato Estado peruano-Iglesia Católica, uno de sus
mastines, monseñor Miguel Irízar, salió ayer a tachar a un
candidato, que no es de su simpatía, “muy preocupado el
mencionado monseñor” por un asunto de derechos humanos.
Parece no haber sabido de esa vieja encíclica profesada por
el obispo Cipriani, cuervo mayor de la cofradía, quien
siempre sostenido que “los derechos humanos son una cojudez”.
Un par de días atrás, una
asesora en temas de familia y reproducción, quien muy
ingenua sugirió usar la llamada “píldora del día siguiente”,
fue casi crucificada públicamente por una turba de cucufatos
recalcitrantes del partido de la candidata de la
ultra-derecha, acusandóla de “radical” y tachándola de
protagonismo en su propia tienda, sabemos ya, por qué
presiones: la Iglesia Católica.
Es decir, la agenda y los
parámetros de discusión de la temática política en esta
campaña los pone y saca, los sube y baja, como le viene en
gana, la Iglesia Católica, la misma que fue cómplice de la
expoliación y saqueo de las riquezas del Perú desde que
pusieron pie en este país. Y la misma que colaboró con la
corona española santificando sus asesinatos y tropelías por
más de 300 años.
Y esa es la misma Iglesia
que firmó con el gobierno de facto del dictador Morales
Bermúdez entre gallos y media noche el aberrante tratado
llamado Concordato Estado Peruano-Iglesia Católica,
Decreto-Ley N° 23211 y firmado por los siguientes personajes
el 24 de julio de 1980: Gral. de Div. EP. F. Morales
Bermúdez;Gral de Div. E.P. Pedro Richter Prada; Tnte. Gral.
FAP. Luis Arias Graziani; Vice Almirante AP. Juan Egúsquiza
B. y el embajador Arturo García y Garcia. Todos estos
individuos dignos de ser sancionados por entreguismo.
Sabemos muy bien, y cada vez
lo sabe más gente, que mediante ese famoso Concordato tiene
la Iglesia Católica una serie de privilegios que sería la
envidia de cualquier dictador del mundo. Entre ellos el
artículo donde se les exonera de todo pago e impuesto y se
les asigna sueldo proveniente del Estado que resulta pagado
por los sufridos contribuyentes.
A la letra dice el
Concordato de marras en su acápite: Artículo 8°.- “El
sistema de subvenciones para las personas, obras y servicios
de la Iglesia Católica seguirá como hasta ahora. Las
asignaciones personales no tienen el carácter de sueldo ni
de honorarios, por tanto no constituyen renta sujeta a
tributación.”
Las “asignaciones
personales” son los sueldos otorgados por ley de parte del
Estado a los saqueadores históricos que son los jerarcas de
la Iglesia Católica que tienen jerarquía desde obispos y que
ganan como ministros de Estado escalonadamente, pasando por
los curas hasta el monaguillo y cuyas partidas salen por el
Ministerio de Justicia. Que estos sinvergüenzas miembros de
la Iglesia Católica tengan todas estas prerrogativas les
permite la caparazón que ostentan tachar candidatos,
sugerir, ordenar y hacer lo que les venga en gana con la
agenda política solo se explica de esta manera.
Alan Garcia ha,
curiosamente, dado ayer un paso adelante afirmando que “la
Iglesia Católica no manda en el Perú”. ¡Pues ojala! Mientras
que el norteamericano Kuczinsky, sabedor del poder que
ostenta la mafia católica y sabiéndose el jefe de otro
poder, el poder transnacional, toreó muy bien la pregunta de
si estaba de acuerdo con el uso de la “píldora del día
siguiente” y sugirió que “él optaría por tomarse un Alka
Seltzer” en vez de la píldora del día siguiente”. Se ve a
las claras que el gringo de marras no quiso chocar con la
pandilla católica.
Bueno pues, que los
políticos vayan a su trinchera y a ver si hacen algo para
detener este oscuro poder que proviene de la Nunciatura y la
Catedral, quienes fungen de amante de los derechos humanos
cuando sabemos muy bien que su encíclica es otra, a saber:
“Los derechos humanos son una cojudez”. Cipriani dixit.
Y ojala que la dudosa ONG
Transparencia, el día de las elecciones, no se haga de oídos
sordos y obligue efectivamente a que no hayan servicios
religiosos y no como otros años en que se ha hecho misa y
manipulado el voto bajo el pretexto que la misa es una
“reunión religiosa”. ¡No, no lo es!
Acabemos con este malhadado
poder de obispos y curas sobre la cosa pública
¡Curas y monjas a sus
iglesias! ¡Y basta de medrar de la cosa pública!
¡Anulación del Concordato
EstadoPeruano-Iglesia Católica!
¿Hasta cuándo seguirá la
Iglesia Católica medrando del patrimonio de todos los
peruanos?
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